domingo 4 de mayo de 2008


3.
La poesía y la expresión, ¿combinan? La poesía y la ansiedad, definitivamente.
¿En qué momento escribimos un poema largo? Si la felicidad sólo me permite dibujar, bailar o transladarme, en ese estado, como en la sobremesa, no sólo me es imposible esperar cualquier belleza, sino leer. La pintura y las fotos parecen listas para mostrar, la poesía lista para ser leída, pero la poesía para ser oída tiene muchas prerrogativas. Las metáforas no son grandes problemas, la sintaxis pide simplicidad. Repetir nombres y estructuras, hacer listas, que los que escuchan no se pierdan.
Los estados de ánimo van bien con la poesía oral: cae el sol, los nervios se agitan.
El final del día y el malestar combinan desesperadamente. La noche y la luna de verdad combinan. Pero la poesía y la ansiedad son adornos a motor: se cuelgan del cielorraso, crecen, y brillan para angustiarme; si tuviese mucha suerte y mi cuerpo fuera un lago, tal vez, podría reflejarlas.