
6.
La lasagna llega deshecha, es simplemente una mezcla de colores. Los equívocos son la sustancia del delivery, pero de los olvidos y las propinas de dos pesos culpamos a la belleza. De cada tres repartidores, uno es un Adonis. A veces me quedo parada y mareada después de cerrar la puerta, con un billete destruido en la mano. Los Adonis practican algún tipo de sabiduría silenciosa y pícara. Nos resienten: llamamos al restaurant para reclamar nuestro dinero. Lino marca el número y yo hablo con el gerente, que nos pide “la descripción de la lasagna tal como llegó”. Le decimos al gerente espere, y lo ponemos en altavoz: Lino hace garabatos, yo cocino un flan.
La lasagna llega deshecha, es simplemente una mezcla de colores. Los equívocos son la sustancia del delivery, pero de los olvidos y las propinas de dos pesos culpamos a la belleza. De cada tres repartidores, uno es un Adonis. A veces me quedo parada y mareada después de cerrar la puerta, con un billete destruido en la mano. Los Adonis practican algún tipo de sabiduría silenciosa y pícara. Nos resienten: llamamos al restaurant para reclamar nuestro dinero. Lino marca el número y yo hablo con el gerente, que nos pide “la descripción de la lasagna tal como llegó”. Le decimos al gerente espere, y lo ponemos en altavoz: Lino hace garabatos, yo cocino un flan.
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